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¿Mitos sobre la lactancia? Para nada…

¿Mitos sobre la lactancia? Para nada…

Quien me conoce sabe que me gusta bastante el género de ciencia ficción, pero sobre todo el fantástico: magia, dragones, ¿elfos? Es decir, todo aquello que te hace volar la imaginación a otro mundo (soy una fan declarada de Harry Potter, qué se le va a hacer…). Pero en la vida real, poner mitología donde no la hay… no me gusta tanto. Y hay un género en particular que rodea el mundo de la matronería con muchos, muchos y muchos mitos: la lactancia materna.

Y puede parecer ilógico, teniendo en cuenta que la lactancia materna es algo que se ha hecho durante mucho tiempo, algo así como… siempre (nos habríamos extinguido si no fuera así) y hemos pasado de vivir con ello a desconocer por completo cómo funciona.

Pero claro, como siempre digo: todo el mundo sabe de todo, y en base a ensayo y error y de causalidades o casualidades, la gente ha llegado a unas conclusiones que, para qué negarlo, a veces no son tan acertadas como pensamos. ¿Y por qué escribir sobre esto? Pues porque ayer, en un taller que di sobre lactancia materna, salió una práctica que la verdad es que nunca la había escuchado, así que voy a compartirla: pasarse una piedra pómez por el pezón durante el embarazo. ¿Por qué? Pues para hacer callo, puesto que todo el mundo sabe que la lactancia duele al principio porque no se ha hecho callo en el pezón. ¿Y el pasarse la piedra es para…? ¡Pues para que sea más fácil la lactancia después! ¡Ya no hay callo que hacer, ya está hecho! 

Así que después de conseguir quitar mi cara de dolor, decidí escribir sobre algunos mitos (unos pocos de los miles que hay), empezando por…

  • El pezón tiene que hacer callo para que no duela. Bueno, a ver, empecemos: cuando un bebé nace tiene varios instintos, entre ellos está el instinto de búsqueda (para poder localizar la teta y poder llegar a su comida) y el instinto de succión (para poder extraer la leche del pecho). Pero a pesar de tener esos instintos, esas herramientas de trabajo, nunca antes las han puesto en práctica. ¿Y qué pasa entonces? Pues que habrán niños que con esas herramientas se apañen bien a la primera y habrán otros (la mayoría) que requieran práctica para poder hacerlo decentemente. Y en esa práctica está el agarrarse ahora bien, ahora mal, ahora peor, ahora mejor…, y ya cuando le pillen la maña, ¡ale!, felices y contentos. ¿Y dónde está el problema? Que detrás de esa teta que ha servido de tutorial para poder alimentarse correctamente hay una madre que, lo más seguro, haya tenido grietas. ¿Grietas porque tiene que hacer callo? No, grietas porque es un aprendizaje de madre y bebé, de ensayo y error. Y en este caso los errores suelen conllevar dolor. Porque, importante: el pezón dentro de la boca del bebé NO SE DEBE TOCAR, los bebés no tienen que hacer nada con él puesto que el pezón es únicamente la vía de salida de la leche. Debe salir tan redondo que como entra en la boca del bebé. Por tanto, si no se toca, es imposible que hayan grietas a no ser que haya algún problema añadido (mala postura o mal agarre las más frecuentes). Así que, por favor, os lo suplico, no os paséis una piedra pómez por el pezón: además de innecesario, eso tiene que doler lo que no está escrito…

 

  • Beber mucha agua, o mucha leche, o mucho caldo, o mucha cerveza (¿alcohol?, ¿en serio?) o tomar muchas almendras… para aumentar la producción de leche. Vale, fisiología de la lactancia: con el agarre del bebé al pecho se libera prolactina, hormona que estimula la secreción de leche. Por tanto, mientras más veces se agarre el bebé al pecho más se liberará prolactina y más leche se producirá. Tiene cierta lógica, ¿no? Así que, ¿tomar caldos / agua / leche / cerveza / almendras hará que tengas más leche? No, lo que hará es que te hinches a caldos, agua, leche…, sin más. Pero el bebé será el que te regule la producción de leche. “Es que me han dicho que hay suplementos vitamínicos que aumentan la producción de leche”. Bien, pues a riesgo de ponerme en contra de las farmacéuticas, no, no está probado que ningún multivitamínico aumente la producción de leche, como mucho disminuyen tu economía. ¿Y hay algo que aumente la producción de leche que no sea el mismo bebé? Sí, hay fármacos que lo consiguen, pero… ¡eh!, siempre bajo prescripción médica y teniendo en cuenta que tienen efectos adversos a tener en cuenta.

 

  • El bebé tiene que comer cada 3 horas y 10 minutos en cada pecho. Vale, esto es algo que consideraba hasta hace poco muy erradicado, pero recientemente me ha sorprendido escucharlo de una mami a la que se lo recomendó un profesional sanitario (lo cual es demasiado preocupante). Para explicar esto hay que tener en cuenta que la leche al inicio de la toma suele ser más acuosa y la última parte de la toma suele ser más grasa (lo que hace que engorde el bebé). ¡Ah! Y que un bebé recién nacido no tiene tanta fuerza como para poder vaciar el pecho en poco tiempo, al principio puede tardar más de media hora en vaciar un pecho, con muchas pausas de por medio. Por lo tanto, y siguiendo esa recomendación, en 10 minutos lo que hace el bebé es beber agua de un pecho, luego bebe agua del otro, y hasta dentro de 3 horas tiene prohibido comer. A las 3 horas, muerto de hambre, vuelve a beber agua, y agua, y a esperar… ¿Conclusión? “El bebé pierde peso porque tu leche está muy aguada”, “tu leche no le alimenta”, “hay que darle algo que le alimente…”. ¿Veis lo fácil que es culpabilizar a las madres cuando han seguido recomendaciones de gente que se supone que sabe pero resulta que no? Un bebé no nace con un reloj en el brazo, además que haciéndolo así, ¿cómo aumentará la prolactina si hay un estímulo pésimo al pecho? Segunda conclusión: “no tienes suficiente leche”. Y así. Es fácil cargarse una lactancia, ¿verdad?

 

  • No puedo tomar alubias / garbanzos / coles / brócoli / refrescos carbonatados porque pueden causar gases y cólicos al bebé. Este está bastante extendido pero hay que tener una cosa en cuenta, aunque parezca ilógica: a la sangre no pasa el gas de los alimentos ni de las bebidas, nuestra sangre no tiene burbujas. El gas que está en el tracto gastrointestinal se elimina como todo lo que está en el tracto gastrointestinal (y creo que no hace falta explicar cómo). Por tanto, tampoco pasan las burbujas a la leche: no hay leche materna carbonatada. Por esa regla de tres, no hay ningún alimento que pueda causar gases al bebé. ¿Que cambie el sabor? Sí, pero eso es bueno, lo tendremos más fácil a la hora de iniciar la alimentación complementaria ya que el bebé se habrá acostumbrado a mucha gama de sabores y no tenderá a rechazar sabores nuevos. ¿Pero gases y cólicos? No, nada, cero.

Y de momento lo dejo aquí. Esto solo es una pequeña muestra de cómo lo que reproducimos a las mujeres sin pararnos realmente a pensar si es cierto o no, puede repercutir negativamente en una lactancia exitosa. Y esto, además de muy habitual, es muy triste.

 

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