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Andadores: potencialmente peligrosos para los más pequeños

Andadores: potencialmente peligrosos para los más pequeños

Si tecleamos en cualquier buscador de internet “artículos de bebés”, nos encontramos con mil tipos de utensilios y accesorios: desde productos de baño, juguetes, cunas, carros, silletas de coche, andadores… De todas las marcas, todos los precios, todos los gustos y todos los sabores. Y, entre tanto que elegir, nos podemos volver literalmente locos.

Ahora, como punto importante, antes de decidir color y estampado, ¿qué, de lo que hay ahí, es realmente seguro? Hay que tener en cuenta que la mayoría de tiendas de bebés solo quieren vender. Parecerá una obviedad, pero ello implica que les va a dar igual que sea seguro o no, lo que les va a importar es que se venda. Punto. Un ejemplo claro los tenemos en las silletas de coche, donde ya hice un artículo al respecto. Afortunadamente hay unas pocas tiendas que se rigen por la ética y solo venden productos que garanticen seguridad y no creen ningún perjuicio al bebé. ¿Problema? Pues, como ya he dicho, solo son unas pocas.

 

 

Los andadores están prohibidos en Canadá desde 2004 y

en Brasil desde 2013


 

Hablando específicamente de andadores, vamos a ver qué dicen las organizaciones sanitarias al respecto.

En la Guía de Seguridad de Productos Infantiles (productos potencialmente peligrosos), elaborada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, como consejo de seguridad respecto a los andadores especifica: “No utilice andadores”. Así, sin matices. Sin un pero. Tajante.

La Asociación Española de Pediatría hizo un artículo al respecto titulado: ¿Cuál es el mejor andador para un bebé?… El que no se usa. Creo que queda bastante clara su posición al respecto…

La Asociación Americana de Pediatría (AAP), en septiembre de 2018 puso como titular “Los andadores para bebés, una elección peligrosa“. De hecho, en el mismo artículo, se hace un llamamiento para prohibir la fabricación y venta de andadores para bebés en los Estados Unidos. Decir que, en Canadá, está prohibida la venta de andadores desde 2004, y en Brasil desde 2013.

 

¿Pero qué los hace tan peligrosos?

 

Bueno, empecemos por analizar el por qué de su uso. En teoría, un andador va a ayudar a esa personita que no se tiene en pie a andar antes, ¿no? Pues…, no. Tendemos a pensar, muy frecuentemente, que los niños son adultos en miniatura, cuando lo que son es, precisamente, niños. Niños que todavía están en proceso madurativo, en pleno desarrollo. Y los hitos de desarrollo va por etapas. Los adultos, con nuestro buen hacer, pretendiendo adelantar esas etapas, a veces las retrasamos sin darnos cuenta.

Con el ejemplo del andador, si un niño que no se mantiene en bipedestación pasa del gateo a corretear con un instrumento que le sujeta, nos estamos saltando pasos importantes como: aprender controlar el equilibrio, coger seguridad a levantarnos sin sujeción,  explorar el entorno desde la seguridad del suelo… ¡Y que no se anda igual! Los adultos no tendemos a coger impulso con las piernas al andar, ni simplemente apoyamos los pies de puntillas y los movemos hasta coger velocidad, sino que interviene una musculatura que en el famoso tacatá no se utiliza.

 

 

“Se estima que 230.676 niños de menos de 15 meses fueron

tratados en urgencias de Estados Unidos por lesiones

relacionadas con andadores entre 1990 y 2014″

 


 

Vale, no ayuda a que anden antes pero…, ¿qué daño pueden hacer? Pues precisamente ese “mover los pies hasta coger velocidad” lo convierte en un instrumento que causa muchas lesiones no intencionadas al año. ¿Qué es eso de “lesiones no intencionadas”? Cuando escuchamos la palabra “accidente”, lo asociamos a sucesos inevitables, cosas que escapan de nuestro control. Al sustituirlo por lesión no intencionada, lo que queremos decir es que sí era evitable, aunque obviamente no queríamos que ocurriera.

Ya hemos dicho antes que la AAP quería prohibir los andadores en Estados Unidos. Pues bien, esa decisión es el resultado de los tantos casos que han habido de niños con lesiones a causa de su uso. Sin ir más lejos, en 2018 se hizo un estudio publicado en la revista Pediatrics donde se estimó que 230.676 niños de menos de 15 meses fueron tratados en urgencias de Estados Unidos por lesiones relacionadas con andadores entre 1990 y 2014. Menos de 15 meses. Niños de menos de año y medio.

 

¿Y qué tipo de lesiones?

 

Pues en dicho estudio especifica que el 91% de todas esas lesiones fueron en cabeza y cuello, siendo de esas un 30% conmociones cerebrales o fracturas de cráneo. Y tiene sentido, si se pierde equilibrio con el andador, ¿qué es lo primero que va a tocar el suelo? También explica que la primera causa de lesión fue la caída por las escaleras (74,1%), seguida por caídas del andador (14,%) y por daños por proximidad a objetos que causen algún perjuicio al niño, como por ejemplo quemaduras.

 

Como conclusión…

 

No tiene ventajas en su desarrollo… Bueno, mejor dicho, tiene desventajas en su desarrollo y además es un artículo para niños potencialmente peligroso por la cantidad de accidentes que produce. Por tanto, por preferir…

 

 

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15 de octubre: Día internacional del duelo perinatal y neonatal

15 de octubre: Día internacional del duelo perinatal y neonatal

Se me hace particularmente duro escribir este artículo. Toda familia que haya vivido una muerte gestacional o perinatal es consciente de lo doloroso que resulta, y lo que le cuesta a la gente acompañarte en ese proceso. Simplemente, no saben. No se sabe. Se intenta quitar hierro al asunto, restarle importancia. Y se acaba convirtiendo en un tema tabú. 

Si en un trágico accidente se produce la muerte de un niño de, digamos, 5 años, ¿qué se le dice a esos padres? ¿”Mejor ahora, que todavía era pequeño y no te ha dado tiempo a disfrutarlo tanto“? “Bueno, no te preocupes, ya tendrás otro“. Esas frases, que alarmarían a cualquiera, es lo que escuchan demasiado frecuentemente las familias que han sufrido un aborto, que han perdido a un bebé a término o a los días de nacer. Y no, no es agradable. Y no, tampoco consuela.

En el momento en el que esa mujer se queda embarazada, ya es su hijo. Esa familia ya está haciendo planes de futuro. Una nueva vida, una gran ilusión. Un hijo te cambia la vida, dicen. Pero ese cambio no se produce únicamente cuando nace el bebé, sino desde que se plantea la idea de tenerlo. Desde que se es consciente de que tienes a un ser dentro de ti que va a ser lo más importante de tu vida. Porque está ahí, ya es parte de ti. Y cuando todo eso se va, se pierde, se derrumba todo.

Poneos en la situación de esa familia que, después de X semanas de gestación (sean 7, 27 o 37) llega al hospital a recibir la peor de las noticias. El proceso de tener a ese bebé ya de por sí resulta traumático para quien lo viva. Después llegas a casa, en pleno postparto (que parece que nos olvidamos de ese detalle), y te encuentras esa habitación que ya tenías medio preparada para el bebé, o la cuna, o la ropa que ya le habías comprado, algún regalo… A los pocos días, si no has tenido la suerte de que alguien en el hospital ha reparado en la fisiología de un parto y ha hecho por evitarlo, tienes subida de leche. Leche que no le vas a dar a nadie. ¿Y qué haces entonces? No lo sabes, nadie te lo ha explicado y no estabas preparada para eso. Sales a la calle y ves a otras mujeres embarazadas caminando, familias con carritos de bebé, niños en el parque. Las personas que conocían la existencia de tu embarazo te pregunta, y a dar explicaciones. Te reincorporas al trabajo y notas cómo la gente no deja de mirarte de reojo, cuchichea a tu espalda, y tú solo quieres huir, pero no puedes. Y cuando se dignan a decirte algo, ¿qué te dicen?

No hay que restarle importancia, hay que darle la importancia que merece. Es una pérdida que debe conllevar su propio duelo. Y en un duelo hay que acompañar, dar la mano, respetar los silencios y no juzgar.

 

HAY RECURSOS, HAY AYUDA

 

Esa familia tiene que poder llegar a su casa sabiendo dónde acudir cuando las fuerzas flaquean, cuando no se consigue levantar cabeza. El mismo hospital o centro de salud puede derivar a psicología para ayudar a gestionar esta situación de la forma más sana posible, porque la salud mental es tan importante como la física. Acude a tu matrona si tienes dudas de qué hacer a continuación, si te ha dado subida de leche y no sabes qué hacer, si simplemente necesitas desahogarte. No estáis solos. Que la sociedad no os haga creer lo contrario.

Aquí dejo dos páginas de referencia donde aportan recursos gratuitos de ayuda en estas situaciones y donde especifica los grupos de apoyo locales para que podáis contactar con ellos:

 

Tenemos que aprender a sensibilizarnos como sociedad. Estas situaciones, desgraciadamente, se producen a diario, y las familias que lo viven necesitan todo el apoyo posible. ¿Y si no sabes qué decir? Pues mejor no decir nada, porque os aseguro que en estos casos una frase inapropiada, aunque se haya dicho con buena intención, la recuerdas de por vida.

Mucho ánimo a todas las familias y, recordad, que estamos para lo que necesitéis 💛

 

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