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Para empezar, y por absurdo que pueda parecer, es porque es mi distintivo.

Considero que cada persona tiene algo que la identifica. ¿Significa eso que me identifico únicamente por mi zurdera? No, pero es algo que siempre me ha acompañado: desde que era pequeña y me decían que cogía el lápiz con la mano equivocada; desde que recortaba dibujos y tenía que pillarle el truco a las tijeras; desde que aprendí que un abrelatas es algo más de maña que de fuerza; y desde que escucho “¡eres zurda!” cada vez que me ven escribiendo (seguida de la frase: “yo no podría escribir con la mano izquierda”).

Es algo con lo que he convivido, que me hace gracia, que me gusta.

¿Y por qué matrona? Bueno, esto es un pelín más largo.

Siempre que he tomado una decisión muy importante en mi vida ha pesado más lo que sentía que el raciocinio (dentro de un límite, por supuesto). Llegué a enfermería bajo un impulso y, mira por dónde, me encantó. Me sentía muy realizada bajo ese trabajo de atención a las personas (y descubrí que soy muy buena tolerando olores, que oye, nunca viene mal). Y tiempo después, una vez aprobado el examen EIR (aquél que se realiza para especializarte dentro del campo de la enfermería) por otro impulso un poco más atrevido me embarqué de lleno en la enfermería obstétrico-ginecológica, donde he obtenido las emociones más intensas en mi vida y donde más querida me he sentido, profesionalmente hablando.

Adoro esta profesión.

Y es por esto, después de haber convivido tanto en ámbito hospitalario como ambulatorio, por lo que me adentro a escribir este blog: quiero dar mi visión dentro de este mundo desconocido para muchos. ¿Con qué fin? Quitar el miedo, supongo. El tabú. Informar. Humanizar. Y aprender, para lo cual soy la primera matriculada.

¿Y yo quién soy? Pues me llamo Vero Mancheño, y soy Matrona Zurda.

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